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A pocas horas de su aprobación en segundo debate, el presidente Carlos Alvarado firmó esta mañana la Ley Marco de Empleo Público, una de las reformas más ambiciosas -y cuestionadas- de esta administración.

En presencia de ministros y diputados, el mandatario sancionó la ley con la que dijo “dejar la casa ordenada”, celebrando una lucha que calificó como dura y alabando la determinación de un grupo importante del Congreso y otros actores que hicieron posible ese acto.

“Me siento complacido de hacer este check en nuestra lista, ciertamente es un gran check (…) Lo que estamos haciendo es dejando la casa ordenada”, aseguró.

Alvarado defendió en una extensa intervención la importancia de la reforma, al tiempo que criticó aquellos que la adversan con “mentiras”.

“El empleo público compete a todos los que habitamos la casa y la casa es Costa Rica, nos tiene que importar porque todos lo pagamos, por eso es de interés de todos, y debe tener una característica fundamental que es la justicia.

“Estamos cumpliendo con lo que nos comprometimos hacer. Muchos han dicho que es una condición del Fondo (FMI) y es mentira, esto está desde el 2019. Es más, está en nuestro plan de gobierno: yo dije que íbamos a ordenar el empleo público y como en Costa Rica cobramos barata la mentira, dije eso pero todo el mundo dijo, ‘seguro está mintiendo’, porque nadie me dijo nada y yo lo dije claramente, no le mentí a nadie”, aseveró.

La reforma, que aún necesita definir su reglamento y que se empezará a aplicar un año después de firmada, establece cambios en las remuneraciones de todos los empleados públicos, incluyendo la figura de un salario global o único que defiende el mismo pago para un mismo puesto sin importar la institución.

Además, establece familias salariales para la definición de esos montos y el esquema remunerativo, reforma los parámetros de evaluación y sanción y define al Mideplan como ente rector de esa materia.