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A sus 15 años, Camila Murillo, vecina de San Antonio de Escazú, San José, ha forjado un vínculo muy fuerte con la tradición agrícola de su familia (ver reportaje completo en el video adjunto).

Estudiante de décimo año en el Colegio Técnico Profesional Cotepecos, esta joven no solo se dedica a sus estudios, sino que también ayuda a sus tíos en una finca, un trabajo que ha sido parte de su vida desde pequeña.

El boyeo, una actividad que involucra el cuidado y manejo del ganado, es una pasión que heredó de su mamá. Su sueño es claro: ser agrónoma y, más adelante, formar una hermosa familia. 

Con una mirada de esperanza hacia el futuro, Camila trabaja con dedicación en el camino para lograr sus metas, demostrando que la juventud y la pasión por la agricultura no son incompatibles.

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